Raza de perro TERRIER IRLANDÉS


TERRIER IRLANDÉS

Irish Terrier

Descripción

El Terrier Irlandés es un perro de talla media, apariencia activa, vivaz y ágil, de gran resistencia y fortaleza. Suele tener un elegante aspecto de perro corredor. Es, asimismo, bastante alto, con la cabeza alargada, el hocico barbado y las cejas y el bigote peludos. Sus orejas son pequeñas, triangulares y dobladas hacia adelante. Su cola, a menudo recortada, es erecta. Su pelaje es corto, hirsuto y de color rojo, dorado o trigueño.

  Origen e historia del TERRIER IRLANDÉS

El Terrier Irlandés es una raza irlandesa antigua cuyo origen parece hallarse en el distrito de Cork, en el sudoeste de la isla, aunque también podrían proceder del norte, del entorno de de Ballymena. Como en el caso del Kerry Blue Terrier, el Wheaten o el Glen de Imaal, su historia parece más antigua de lo que se consideraba inicialmente y podría estar presente en el país desde el Siglo XVII ocupado en la caza de roedores y otros muchos usos en el mundo rural, ya sea como pastor, asistente de caza (gracias a sus excepcionales dotes olfativas), guardián o incluso perro de tiro. Sus registros son escasos ya que los terriers eran perros de gente humilde y la nobleza y la burguesía isleña históricamente no estuvo interesada en este tipo de perros. En 1879 se creó el primer club de la raza. Fue entonces cuando se definió su color en un intento de uniformar la raza a partir de ejemplares de color rojo de manera que a finales del Siglo XIX, cuando debutó en concursos y exposiciones, no se veían terriers irlandeses de otro color. En seguida fue aceptado por el público británico por lo que a finales del Siglo XIX fue ya reconocido por el Kennel Club Inglés. Su fama creció durante la Primera Guerra Mundial cuando el ejército británico los usó con éxito en tareas de mensajero y de centinela. Los colonos británicos también lo usaron en África como perro de caza. Hoy por hoy sigue siendo una mascota reconocida en el mundo anglosajón.

  Temperamento y comportamiento del TERRIER IRLANDÉS

El Terrier Irlandés es una raza que tradicionalmente se empleó como perro de trabajo en la granja, pero gracias a su olfato excepcional se convirtió en un experto cazador de conejos, liebres, nutrias, zorros y tejones. Gracias a sus muchas dottes tuvo éxito como perro de trabajo al servicio del ejército inglés. Hoy en día es también un perro de compañía vivaz, independiente, dulce, impetuoso y algo testarudo. Son aptos tanto para la vida rural, como la urbana y pueden vivir en un apartamento de tamaño medio siempre que se le proporcione salidas, juego y actividad de calidad. Adoran la vida libre, el campo y las excursiones y eso les hace especialmente adecuados para personas activas amantes de la naturaleza.

En el trabajo los terrier irlandeses son activos, ágiles, valientes en la caza y muy trabajadores. Pueden pastorear y cazar con eficacia y son populares perros guardianes. En familia son compañeros extrovertidos, equilibrados, sociables, deseosos de jugar, leales, fieles, afectuosos, apegados, protectores con los niños y eficaces guardianes de su casa siempre alertas. Pueden llegar a convivir con otras mascotas (siempre que no sean ratones a los que cazarán sin remisión) o perros. Por el contrario, sus principales defectos son su excesivo ímpetu que los vuelve algo nerviosos y que son bastante ladradores. Son fáciles de adiestrar gracias a su inteligencia y precisan de un entrenamiento y socialización firmes y cuidadosos, desde edad temprana, para impartirles normas de obediencia y llevar a cabo su correcta socialización. Por último, si se aburre o permanece tiempo inactivo, o solo, puede llegar a volverse muy destructivo, compulsivo, nervioso y bastante ladrador.

  Salud y cuidados del TERRIER IRLANDÉS

El Terrier Irlandés es una raza muy fuerte y sana que no presenta problemas de salud propios de la raza, además de los comunes a todos los perros, salvo la propensión a alergias cutáneas y problemas de piel.

Respecto a su cuidado no precisa demasiadas atenciones además de aquellas veterinarias comunes a todos los perros. Para su equilibrio físico y emocional necesita salidas diarias, ejercicio y ocupación regular. Hay que controlar su alimentación, pues si lleva una vida sedentaria puede tender al sobrepeso. Por otro lado, cuando realice actividades en el campo es conveniente inspeccionarle la piel y pelos a fin de controlar eventuales espigas clavadas, pulgas u otros parásitos, en especial las garrapatas ya que pueden llegar a transmitir enfermedades como la babesiosis, la ehrlichiosis o la hepatozoonosis, entre otras. Tampoco está de más dedicar tiempo a la limpieza regular de orejas, dientes y ojos con el fin de prevenir hongos e infecciones. Por último, para al mantenimiento de su pelaje se requiere un cepillado regular (diario) con peine de cerdas, especialmente en la barba. Asimismo su pelo no muda y se enmaraña con facilidad. Su capa superior debe ser recortada (trimming o arrancar el pelo con una cuchilla) dos veces al año. Igualmente es preferible que se le bañe cada cierto tiempo para mantener su pelaje lustroso.