Raza de perro TERRIER TIBETANO


TERRIER TIBETANO

Tibetan Terrier

Descripción

El Terrier tibetano es un perro de talla mediana, robusto, generalmente de perfil cuadrado y de musculatura desarrollada. Su cabeza es de longitud media, bien cubierta de pelo, con barba tupida sobre el maxilar y orejas en forma de V, caídas y muy plumosas. Su cola se curva sobre el lomo y está igualmente cubierta por un pelaje tupido de tipo plumoso. Su cuerpo es compacto y fuerte sostenido por patas igualmente compactas y pies grandes escondidos bajo el pelo abundante. El pelaje es, pues, largo, abundante, liso u ondulado, con doble capa, pudiendo ser de colores: blanco, dorado, crema, gris, ahumado, negro, bicolor o tricolor.

  Origen e historia del TERRIER TIBETANO

El Terrier tibetano no es en realidad un terrier, a pesar de su nombre. Su origen se pierde en el tiempo y a día de hoy es una de las razas más puras que existen, ya que no ha recibido el aporte de otras razas en los últimos veinte siglos. Los expertos la consideran una de las 20 razas actuales más antiguas del Planeta. Lo que parece claro es que en torno al Siglo XII estaba presente en la mayoría de los templos budistas de Bután, Tíbet y Nepal. Se le conocía ya como dhoki apso (guardián de pelo largo) y en efecto cumplía esta función en los monasterios y a menudo era regalado como presente al igual que el Lhasa Apso algo más pequeño. Como otras razas orientales, el Terrier Tibetano no llegó a Occidente hasta principios del Siglo XX. En Gran Bretaña se vieron los primeros ejemplares hacia 1930 de la mano de la doctora Greig que se trajo uno consigo de la India. Ya en ese momento reinó la confusión dadas las semejanzas con otros perros similares. Por ello fueron todos clasificados como una sola raza (Lhasa Terriers). En 1933 se formó el club de la raza y para entonces se separaron el terrier tibetano, el Lhasa Apso y el Shih Tzu. Con la invasión maoísta del Tíbet muchos Terrier tibetanos fueron sacrificados por lo que la raza quedó seriamente comprometida. Hoy en día prospera más en Occidente aunque en China se ha puesto de moda.

  Temperamento y comportamiento del TERRIER TIBETANO

El Terrier tibetano fue usado tradicionalmente como guardián y perro de compañía ya fuera en monasterios, como en viviendas. En Europa la raza ha sido considerada igualmente como mascota y también como perro de lujo para concurso. Son perros duros aptos para la vida rural, aunque se adaptan también a la urbana y prefieren la vida en interiores. Les es buena cualquier tipo de familia pero no toleran nada bien la soledad. Requieren bastante ejercicio y aprecian las salidas, juego y actividad de calidad. Les agrada además salir de excursión y pese a su aspecto delicado pueden demostrarse perros duros y resistentes en cualquier actividad que se les proponga salvo si hace excesivo calor. En familia son compañeros muy independientes, inteligentes, tranquilos, equilibrados, alegres y observadores. No les gusta que les manoseen, desconfían de los extraños y pueden ser muy ladradores y obstinados. Pese a todo aprenden con facilidad y su adiestramiento es relativamente fácil pero debe hacerse con firmeza y desde edad temprana. Se suelen comportar bien con otros perros y pueden llegar a convivir con otros compañeros caninos. Por último, si se aburre, permanece tiempo inactivo o solo puede llegar a volverse muy destructivo, compulsivo, nervioso y bastante más ladrador de lo habitual.

  Salud y cuidados del TERRIER TIBETANO

El Terrier tibetano es una raza fuerte que no suele presentar problemas de salud más allá de los comunes a todos los perros. Pese a ser un perro popular goza en general de buenas características zootécnicas aunque hay una cierta incidencia de enfermedades como la displasia de cadera, la atrofia progresiva de retina y algunos otros problemas oculares. No está de más dedicar tiempo a la limpieza y control regular de orejas, dientes, encías y ojos con el fin de prevenir hongos e infecciones a las que son propensos.

Respecto a su cuidado no precisa demasiadas atenciones, más allá de su pelaje y de aquellas veterinarias comunes a todos los perros. Para su equilibrio físico y emocional necesita salidas diarias, algo de ejercicio y algo de ocupación regular. Hay que controlar especialmente su dieta ya que tienden al sobrepeso. Por otro lado, cuando realice actividades en el campo es conveniente inspeccionarle la piel y pelos a fin de controlar eventuales espigas clavadas, pulgas u otros parásitos, con especial atención a las garrapatas. Por último, su espectacular pelaje largo, protección ideal para los que viven a 5000 metros de altura en Tíbet, le hace ser enemigo declarado del calor. Necesita además un acicalamiento diario, debiéndose cepillar cada día, deshacerle los posibles nudos y vigilar las posibles irritaciones de piel. Si no es un perro de concurso se recomienda cortarle el pelo. Igualmente es preferible que se le bañe cada mes o dos meses para mantener su pelaje lustroso y no dañar en exceso la piel.