Sí, has oído bien, viajar en ciclomotor con tu pequeño amigo es posible. ¿Cómo? Con estos trucos y sin infringir la ley
Llevar a nuestro perro en coche es una posibilidad maravillosa no solo para trasladarlo de un lugar a otro, sino que también nos ofrece la opción de llevárnoslo de viaje, presentarle nuevos paisajes y entornos, etcétera. Sin embargo, y aunque motorizarnos con nuestro pequeño amigo en este vehículo constituye un habitual -y entra dentro de unos parámetros de normalidad- para la mayoría de dueños, no sucede lo mismo con otro de los medios de transporte más común: los ciclomotores. ¿Qué sucede si decidimos subir al can sobre las dos ruedas?
Qué dice la ley
En primer lugar nos centraremos en las cuestiones legales: ¿está permitido? Al respecto, el Reglamento General de Circulación no aporta demasiados detalles. De hecho, se centra en dos sencillas cuestiones: la capacidad del conductor de controlar el vehículo y la adecuada colocación de la mascota en el vehículo para que esto sea posible.
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Art. 18: “El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos, deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencia entre el conductor y cualquiera de ellos”.
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Art. 17.1: “Los conductores deberán estar en todo momento en condiciones de controlar sus vehículos o animales”.
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Por otra parte, la Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial indica las sanciones y sanciones que pueden ser aplicadas en caso de que no se respeten las condiciones citadas.
En todo caso, el quid de la cuestión -y teniendo en cuenta que la mayoría de accidentes relacionados con animales domésticos están relacionados no solo con atropellos sino también con su traslado en el interior del coche- reside en premisas de pura lógica: que nuestro querido amigo no pueda distraernos -según la DGT, la distracción es la responsable del 35% de los siniestros- y que su transporte no suponga un riesgo para nadie, ni en caso de accidente, ni en ninguna otra situación.
Es decir -y volviendo al tema que nos atañe-, que si decides montar a tu perro en la moto, lo más importante será que vaya sujeto y que no te “moleste”. Para conseguirlo, existen varias soluciones.
Accesorios para viajar en moto con tu perro
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Transportines y mochilas: una de las soluciones más prácticas, es decantarse por una mochila específica que se adapte no solo a las necesidades del animal, sino también a la forma de la moto. En el caso de las de carretera, existen algunas pensadas para colocarse justo encima del depósito. Las que se colocan a la espalda del motorista son, asimismo, muy cómodas. Evidentemente resulta básico que tu perro viaje cómodo, con la adecuada ventilación y similares.
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Cofre adaptado: algunos dueños prefieren encargar -o fabricar ellos mismos- un maletero específico para su mascota. Con cubierta transparente y transpirable, un acolchado que impida el traqueteo y los golpes de la calzada, transportines rígidos que se adaptan a esta parte del vehículo, y otros.
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Gafas: sobre todo en los trayectos largos, en los que sus ojitos quedarán expuestos al viento, sus partículas, a los insectos y a las inclemencias climáticas. Tienen un aspecto muy similar al de las de natación.
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Casco: aunque a priori puede parecerte una auténtica fricada, si tú mismo proteges tu cabeza, ¿por qué no resguardar la suya de un posible impacto? Los encontrarás en tiendas especializadas y, por supuesto, deberás acostumbrarle a llevarlo.
Consejos básicos para viajar en moto con tu perro
Dejando a un lado los accesorios, imprescindibles para garantizar vuestra seguridad, existen otros puntos que no deberías perder de vista:
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Habítuale: acostumbrar a tu mascota desde una edad temprana a este tipo de viajes es básico pues si el animalito se pone nervioso y empieza a patalear y moverse, podría desestabilizarte y hacerte perder el equilibrio.
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Conduce con calma para que no se maree.
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Decántate -al menos inicialmente- por distancias cortas.
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Evita exponerlo a corrientes de aire en la cabeza, una zona delicada.
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Controla que no se deshidrate ni sufra una insolación.
En definitiva: disfrutar de estas dos pasiones (los animales y tu motocicleta) es posible.
Para acabar, os dejamos con la brillante ocurrencia que tuvo un youtuber para llevarse a su mejor amigo sobre las dos ruedas. No te pierdas el vídeo y, si tienes alguna idea, ¡cuéntanosla!


