Descubre las razones de uno de los grandes placeres de tener perro: que te lama
Uno de los gestos más entrañables que puede llevar a cabo un perro es lamerte; un placer símbolo de amor pero también de mucho más. Aprende a identificar cómo se comunica tu peludo a través de su húmedo lengüetazo.
Cariño, sumisión, reconocimiento… es mucho lo que puede expresar a través de este peculiar lenguaje; un mensaje que estará determinado, asimismo, por las zona de nuestro cuerpo que el animalito decida chupetear. Entre sus predilectas se encuentran las manos, la cara y los pies, a cada una de las cuales atribuye un significado.
En el caso de los pies, por ejemplo, suelen emanar un olor un poco más fuerte que otras extremidades, un aroma que tu can identifica contigo. O sea, que lame tus pies porque huelen a ti. Además, les gusta el sabor salado del sudor. El chupetón en la cara, sin embargo, constituye el más auténtico de los besos, mientras que si lo lleva a cabo en tu mano es probable que busque comida.
Al margen de la ubicación por la que se decanten, debes saber que esta conducta provoca en el can un enorme placer y le sirve para relajarse, pues su ejecución conlleva la liberación de endorfinas y les relaja. ¿El motivo? Que les recuerda al cuidado materno que recibieron siendo cachorros.
Ahora bien, en términos generales, es posible establecer una serie de razones por las que tu mascota te chupa.
Por qué lamen los perros
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Demostrar su sumisión: con esta señal un perro te está aceptándote como jefe de la manada, diciéndote que se encuentra a gusto y que está contento de que lo tengas a tu cargo.
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Demandar atención: el lametazo viene acompañado entonces de ruidos, frotación, ladridos, etcétera. Una peculiar forma de llamar tu atención y decirte que necesitan algo.
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Reconocer e identificar: un objeto o persona desconocida; se trata de un método de exploración muy similar al de los bebés humanos, que poseen más terminaciones nerviosas en la lengua durante esta etapa del desarrollo que en otras extremidades.
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Expresar el amor: y confianza que siente por ti. Una suerte de beso y caricia que adquiere especial importancia cuando el dueño en cuestión (la persona a la que está lamiendo) experimenta dolor –tanto físico como psicológico-. El animal, que percibe intuitivamente la sensación, empatiza con su amo y trata de expresarle su apoyo a través de su lengua. De hecho, un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Londres llamada –Empathic-like responding by domestic dogs to distress in humans– reveló recientemente que estas mascotas son capaces de “responder a las emociones humanas y que son sensibles a nuestra tristeza y angustia”. Tanto es así, que se involucran de manera distinta ante el llanto y la risa. Un contagio emocional precioso que, asimismo, implica un cuidado.
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Decir que tiene hambre (o que tus manos huelen a comida): es posible que se humedezca el hocico constantemente o que se vuelva loco con tus manos después de cocinar. Si entreabre la boca, el significado es muy claro.
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Tienes algo pegado: parece una chorrada, pero suele suceder cuando has entrado en la cocina y vuelves con migajas de pan adheridas a tus plantas. Es su peculiar forma de asearte.
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Técnica anti-estrés: por la segregación de las hormonas de la felicidad que implica, como comentábamos anteriormente.
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Otras circunstancias: también puede suceder que el animalito salive en exceso –está nervioso o tenso-, que lo haga al aire –para que confíes en él-.
Por supuesto, además de a las personas, los canes lamen a sus semejantes. De hecho, humedecer el rostro de la madre es una conducta frecuente entre cachorros; un gesto que entraña obediencia.
Y tú, ¿sabes por qué te chupa tu perro?


