Cuánto vive un gato


El estrés, la alimentación, la edad de adopción… son algunos de los condicionantes que determinan la longevidad de un felino doméstico

A pesar de que a todos nos gustaría que nuestro minino viviese para siempre, lo cierto es que la esperanza de vida de los gatos es mucho menor que la de los humanos; de hecho oscila entre los 15 y los 20 años, una longevidad que dependerá tanto de condicionantes biológicos como la genética y la raza; como de otros parámetros referidos a la actividad física, la alimentación y demás factores externos.

Condicionantes biológicos

  • Genética y antecedentes familiares.

  • Raza: entre las más longevas encontramos (por este orden) al persa, al siamés, al oriental -básicamente por su carácter enérgico y activo-, y al mau egipcio. Todos ellos son capaces de alcanzar hasta los 20 años de edad.

Condicionantes externos

  • Alimentación: una dieta equilibrada, rica en nutrientes, que cubra todas sus necesidades, resultará básica para mantenerlo alejado de enfermedades y proporcionarle una calidad de vida óptima. Combina un pienso de gama alta (con los aminoácidos esenciales), con la comida húmeda y los suplementos alimenticios.

  • Lugar de residencia: evidentemente, el espacio del que disponga el felino para correr y “hacer ejercicio” determinará su condición física (y también su carácter). También es básico diferenciar entre aquellos felinos que salen del ámbito del hogar y los que no lo hacen. La salud de estos segundos estará más expuesta.

  • Ejercicio físico: un gato juguetón y activo vivirá más años que uno sedentario que, además, será más propenso a padecer obesidad y sobrepeso.

  • Si lo has adoptado de la calle o de una protectora: aquellos animalitos que proceden de estos entornos suelen tener una salud más delicada, sobre todo si los adoptamos tarde.

Síntomas del envejecimiento en los gatos

  • Mal aliento

  • Higiene deficiente: el gato deja de acicalarse

  • Dificultad para tragar

  • Babas

  • Pérdida de peso

  • Complicaciones respiratorias

  • Diabetes

  • Obesidad

  • Incremento de la orina

  • Debilidad y falta de actividad

  • Problemas urinarios

  • Vómitos

  • Cambios en el apetito

  • Parálisis en las patas

  • Artritis

  • Pérdida del pelo

  • Inflamaciones en la piel

  • Mucosidad o sangre en los excrementos

  • Defecación fuera de la caja

  • Problemas renales

Pautas para alargar la esperanza de vida del gato

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A pesar de que los gatos suelen comer cuando les apetece y saben regular sus necesidades nutritivas -razón por la cual tienen acceso libre a su pienso-, puede suceder que el nuestro sea un animalito glotón, una característica que nos obligará a tomar ciertas precauciones si no queremos que engorde -con las consiguientes consecuencias para su salud, propensión a padecer enfermedades y un largo etcétera que seguro que te suena-.

  • Controla la báscula: cuando un gato gana peso, resulta muy complicado lograr que recupere su tamaño habitual. Lo mejor que puedes hacer si observas que come compulsivamente, es pesarle el pienso. Para que te hagas una idea, este felino doméstico suele realizar dos ingestas diarias (cuando es cachorro, tres). Ahora bien, es cierto que una mayor frecuencia ayudaría al animal a reducir la ansiedad y que, en el caso de los diabéticos deberán seguirse otras pautas. Consulta con el veterinario para resolver tus dudas.

  • Si la dejas a su disposición, llena el cuenco con una sola ración: es evidente que la comida no se mantendrá en las mismas condiciones si permanece en la bolsa que si se deja en el cuenco. Incluso podría estropearse y causarle molestias gastrointestinales y otros problemas digestivos. A pesar del necesario control de este parámetro, la Asociación para la Prevención de la Obesidad en los Animales de Compañía estima que casi el 60% de estas mascotas padece obesidad.

  • Oblígalo a beber: un gato debe tomar entre 50 y 100 mililitros de agua al día para mantenerse correctamente hidratado. Por desgracia, a la mayoría les cuesta ingerir líquido, un aspecto que cobra mayor relevancia en aquellos que han sido castrados y que tienen una mayor propensión a padecer problemas urinarios, piedras en el riñón y similares. Para conseguir que tu minino beba, deja que lo haga del grifo (adoran el chorrito ), compra una fuente específica de la que mane el agua -en lugar de decidirte por un mero cuenco-, y mantén una higiene rigurosa del recipiente que la contiene (ya sabes que el agua es un medio donde las bacterias campan a sus anchas y se desarrollan). Respecto al contenedor, decántate por uno grande de aluminio, acero inoxidable o vidrio, que la mantendrán fresca y contribuirán a una mayor limpieza (frente a otros materiales como el plástico).

  • Elige un pienso que se adecue a su edad, tamaño, raza (especialmente en los Phoenix y los gatos de Angora, con requerimientos un poco especiales por las diferencias de su pelaje, nulo en el caso de los primeros y abundante en el de los segundos).

  • Mantenlo alejado de ingredientes tóxicos para él como las vísceras de pescado crudo, la leche, el chocolate, el azúcar, el café, el alcohol y otros.

  • Los suplementos alimenticios como la malta -para evitar la formación de bolas de pelo-, la comida húmeda -imprescindible para alejarlo de la cistitis y complicaciones urinarias-, los snacks -sobre todo aquellos que previenen problemas bucodentales-, resultan de gran utilidad.

  • Cepíllalo todos los días, especialmente en la época de muda de pelo (primavera y otoño). Mantendrás su pelaje en perfecto estado y evitarás que se le formen bolas de pelo en el intestino.

  • Llévalo al veterinario al menos una vez al año para realizarle un chequeo general de salud y mantener actualizadas su cartilla de vacunaciones y desparasitaciones. A diferencia de los perros y en el caso de estas últimas, la mayoría de gatos domésticos no sale de casa, motivo por el cual no necesita de pipetas ni de otras desparasitaciones externas.

  • No lo estreses: como a las personas, el estrés afecta negativamente a la salud de los gatos. Desafortunadamente son muchas las situaciones que pueden ocasionárselo: la introducción de una nueva mascota en el hogar, el nacimiento de un bebé, el cambio de mobiliario, un traslado, las reformas, mudanzas, etcétera, son algunas de ellas. Algunos de los síntomas que indican que tu pequeño amigo padece ansiedad son el marcaje con orina, arañazos verticales, la agresividad y las conductas huidizas.

  • Juega con él: puesto que resulta complicado pasear a nuestro minino, una buena alternativa para que se mantenga en forma es jugar con él. Lánzale bolas de papel por el pasillo, usa un puntero láser para que lo persiga (algunos trepan incluso por las paredes), u opta por juguetes específicos (aunque no les suelen hacer mucho caso).

  • La castración, una operación muy sencilla, también alarga la vida del gato, ya que se trata de un animal que, en época de celo, saldrá a reproducirse, un acto que implica peleas con otros de sus semejantes. Eso sí, te recomendamos llevarla a cabo antes de que sea adulto, sobre los cinco meses, para ahorrarle desequilibrios hormonales al animal.

Obviamente, estas premisas no solo alargarán la esperanza de vida de tu minino sino que incrementarán su calidad, retrasarán la aparición de enfermedades y permitirán al animal gozar de una salud de hierro hasta el final.

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Águeda A. Llorca Bravo
Periodista y fotógrafa

mayo de 2015

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