Qué es la etología


La etología es una rama de la biología, derivada de la zoología, que estudia el comportamiento de los animales en su hábitat natural

Un poco de historia

La etología es una ciencia relativamente joven que surgió a principios del siglo XX cuando naturalistas y zoólogos desarrollaron una vertiente de estudio del comportamiento animal en su hábitat natural, a diferencia del estudio de ese comportamiento en laboratorio que es lo que se hacía habitualmente. La etología también se plantea hasta qué punto los comportamientos animales tienen un origen genético, ‘programado’, o bien estos comportamientos y conductas se adquieren a través del aprendizaje. La conclusión consensuada a la que se ha llegado es que ciertos comportamientos tienen una base genética pero además necesitan de un aprendizaje por parte del animal para perfeccionar ese comportamiento.

La necesidad de comprender

El hombre ha domesticado animales, perros y gatos principalmente, desde hace miles de años. Los animales pasaron de vivir en libertad, en estado salvaje, a hacerlo junto a nosotros en nuestras cuevas. Este cambio tan brusco de hábitat puede causar problemas en su comportamiento.

Profundizar en el conocimiento de la etología de los animales que conviven con nosotros, los animales llamados domésticos, puede contribuir a mejorar esa convivencia.

¿Cuándo recurrir al especialista?

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En ocasiones nuestra mascota se comporta de manera anómala y no entendemos bien por qué. Gracias a la etología, podemos averiguar a qué se deben estos cambios de conducta e intentar ponerles remedio. Para ello, los profesionales suelen plantear una extensa batería de preguntas a las personas que conviven con el animal conflictivo. Este cuestionario pretende recabar toda la información posible sobre el animal, el problema, su evolución… Cuando son varias las personas que conviven con la mascota, es importante analizar el comportamiento de cada uno de los humanos para entender el origen del problema.

Es posible que este origen no se encuentre en un comportamiento, si no que tenga una causa médica. En ese caso, el veterinario es el indicado para abordar el caso y tratar de solucionarlo.

Una vez analizado el caso, el especialista nos recomendará qué pautas y tratamientos debemos seguir. Habitualmente, éstos consisten en alterar nuestro comportamiento para ‘reprogramar’ a nuestra mascota, es decir, obligarle a que vuelva a aprender a cómo comportarse. A veces, el problema es un comportamiento concreto, una conducta específica que puede corregirse con ejercicios específicos. En ocasiones seremos nosotros mismos quienes tengamos que realizarlos, pero en otros casos tendremos que recurrir a un educador para que dirija el proceso.

Cambiar los hábitos

Muchas veces, un cambio de conducta refleja un cambio en el hábitat. La manera de corregir esto puede consistir en realizar una reforma en nuestro hogar, o una simple redistribución de espacios u objetos.

La esterilización puede zanjar muchos de los comportamientos anómalos. La castración, por ejemplo, corta por lo sano con la natural costumbre de nuestros gatos de orinar en zonas no habilitadas para ello.
Aunque no suelen constituir una solución única para ningún problema conductual, la medicación sí puede ayudar a mejorar muchos de los casos.

La letra, con sangre entra. La disciplina, el adiestramiento, pueden ser útiles en algunos casos. Adiestrar a nuestra mascota mediante el empleo de premios para reforzar actitudes positivas puede aumentar nuestro control sobre su comportamiento.

Ella aprenderá nuevas formas de comportarse y nosotros estaremos mucho más tranquilos al ver cómo nuestra mascota deja de actuar de manera extraña.

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Vicente Zaragozá
Periodista y responsable de comunicación

Qué es la etología es un consejo para Temas generales, y habla sobre Temas generales.


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