Garrapatas en los perros


Hay pocas cosas más molestas y desagradables que encontrar parásitos en nuestro perro, como las garrapatas

Pulgas, garrapatas… se alimentan de la sangre del propio animal, se aferran a él y viven a su costa. En este artículo hablaremos en concreto de las garrapatas en los perros, un parásito de la familia de los ácaros, las arañas y los escorpiones.

Hay dos variedades básicas de garrapatas: las blandas (Argasidae) y las duras (Ixodidae). Las que nos preocupan en este caso son las duras, más comunes y problemáticas que las otras. De todos modos, no hay que olvidarse de las blandas, ya que la garrapata espinosa de la oreja (Otobius megnini) puede irritar y causar malestar general.

  • La garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus) es portadora de bacterias Ehrlicia canis, y se la relaciona con enfermedades como la babesiosis, la ehrlichiosis canina y la parálisis. La parálisis por garrapatas provoca cojera, hasta tal punto que el perro puede ser incapaz de moverse.

  • La garrapata de pata negra (Ixodes scapularis) es portadora de la bacteria Borrelia burgdorferi. Está detrás de la borreliosis, o enfermedad de Lyme, que en los perros causa fiebre, artritis e incluso problemas neurológicos.

Cuando las garrapatas se adhieren a la piel, el primer síntoma es picor, además de inflamación y enrojecimiento. Cuando el perro es alérgico, estas sensaciones se agravan. Las garrapatas también pueden causar enfermedades gastrointestinales, alterar el sistema inmunológico y provocar una anemia severa.

¿Cómo actúan las garrapatas?

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Contrariamente a la creencia popular, las garrapatas ni saltan, ni vuelan. Aprovechan el momento en que el animal se acerca a ellas para agarrarse a su pelo. Éstas se sienten atraídas por su calor, el olor… Los perros las adquieren del entorno, no tanto de otros animales.

Emplean su boca para chupar la sangre del perro y fijarse a su piel. Además, segregan un líquido que aumenta la adherencia y que dificulta extraordinariamente separarlas del can. Solo en el caso de que se sientan ahítas se soltarán por sí mismas.

Para saber si un perro tiene una garrapata debemos fijarnos en si se rasca más de la cuenta en una zona en particular. A veces las detectaremos por el enrojecimiento e inflamación de la zona, otras porque el perro mordisquea un zona de su cuerpo… Pero estos parásitos se han adaptado y han reducido el dolor de su picadura. De esta manera, el animal no es consciente de que las porta.

Prevenir y curar

A la hora de quitar una garrapata de su huésped, tenemos que ser extremadamente cuidadosos, ya que durante el proceso el ácaro podría vaciar su contenido tóxico sobre el perro. Podemos recurrir a unas pinzas, pero en cualquier caso es importante asegurarnos de que extraemos el parásito por completo, sobre todo su cabeza. Si usamos las manos, siempre deben ir protegidas con guantes. Las garrapatas podrían picarnos y transmitirnos alguna enfermedad como el tifus. El espacio que deja la garrapata cuando se elimina debe limpiarse con agua y jabón, u otras soluciones recomendadas por tu veterinario, para evitar la infección.

Hay multitud de remedios caseros contra las garrapatas

Ahí va uno: corta varios limones o naranjas y ponlos a hervir en medio litro de agua. Cuando alcance el punto de ebullición deja que repose durante una hora. Vierte el líquido en un pulverizador y aplícalo sobre tu perro. Evita hacerlo sobre sus ojos. Es un desinfectante casero y barato pero efectivo.

Puedes comprar productos comerciales para mantener alejadas a las garrapatas de nuestra mascota. También hay disponibles vacunas que previenen de enfermedades transmitidas por las garrapatas, como la enfermedad de Lyme. En todo caso, antes de aventurarte a hacer de matasanos improvisado recuerda pedir consejo a tu veterinario de confianza.

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Vicente Zaragozá
Periodista y responsable de comunicación

Garrapatas en los perros es un consejo para Perros, y habla sobre Salud e Higiene.


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