Cómo elegir la mejor residencia para mi mascota


Con la llegada de las vacaciones muchos nos vemos obligados a dejar a nuestros queridos compañeros en guarderías especializadas. Acierta con tu elección

Con la llegada de las vacaciones a la vuelta de la esquina, seguro que sois muchos los que estáis planificando una escapada, reservando los billetes de avión para ahorraros costes, y buscando información sobre los atractivos locales del destino al que viajaréis. Sin embargo, no es la única cuestión en la que deberíais pensar con antelación. Sí, porque no podéis olvidaros de vuestra mascota ¿qué pasará con ella?

Así, y si no está en vuestra mano llevárosla con vosotros (un trayecto demasiado largo, un hotel que no permite animales y otras imposibilidades) tenéis a vuestra disposición varias opciones: guarderías y residencias, dejarla con un amigo, ponerse en contacto con amantes de los animales a través de páginas especializadas en Internet, etcétera. Hoy nos centraremos en las residencias. Pero, ¿cómo saber cuál es la mejor para nuestro peludo? No pierdas de vista estos criterios:

Cómo elegir la mejor residencia para mi mascota

Criterios para elegir una residencia animal

Recomendaciones: lo ideal sería que escogieses la residencia basándote en las recomendaciones de un conocido que, previamente, haya llevado allí a su mascota y se encuentre muy satisfecho. Amigos de amigos y similares, servirán. También puedes acudir a protectoras y veterinarios para que te asesoren. Ahora bien, no siempre nuestro entorno es tan amante de los animales como nosotros.

Consulta en Internet sobre las referencias del lugar: si el centro cuenta con redes sociales y una página con opiniones de anteriores clientes, da respuesta a las dudas que se les plantean y se toma ciertas molestias, es una buena señal. Ten en cuenta, por supuesto, las valoraciones y comentarios de los usuarios.

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Instalaciones: comprueba que los animales cuentan con el espacio (exterior) necesario para correr, hacer ejercicio, comer, dormir y realizar sus necesidades sin que se realicen interferencias ni haya problemas entre sus semejantes. Las más sofisticadas disponen hasta de hilo musical, calefacción, televisor donde se proyectan películas específicas, servicios de peluquería, etcétera. Presta atención a las superficies (no deberían ser porosas sino fáciles de limpiar), al drenaje, la ventilación, las jaulas (grandes e individuales) y los suelos (opta por los no resbaladizos).

Pide credenciales: verifica que el reciento cumple la legislación y requisitos de salubridad, cuenta con la homologación y permisos reglamentarios e infórmate.

Date un garbeo: no solo para dar un vistazo a las instalaciones sino también con la intención de verificar cómo tratan los cuidadores y responsables a las especies allí acogidas, el estado en el que se encuentran (pelaje, higiene, etcétera).

Tarifas: aunque pueden oscilar mucho en función de la comunidad autónoma y los servicios, lo habitual es que ronden los 10 y 20 euros por día.

Localización: a pesar de que lo más habitual es dejar al animal en una residencia emplazada cerca de nuestro domicilio habitual, existe una alternativa: hacerlo en el lugar de destino (siempre, por supuesto, que no suponga un inconveniente el desplazamiento). Lo tendremos más controlado y podremos visitarlo todos los días.

Programa y cuidados: es importante que preguntes (mejor si te lo dan por escrito) acerca de los programas de ejercicios y paseos (especialmente en el caso de los perros), sobre la alimentación, vigilancia permanente, etcétera.

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Adiestramiento: algunas guarderías cuentan con esta clase de servicio que, aunque no resulta económico, es de gran utilidad y una excelente manera de educar al animal, de paliar deficiencias, traumas, problemas de comportamiento, etcétera.

Profesionales a cargo: si bien lo ideal sería que hubiese un veterinario y adiestrador las 24 horas del día, no siempre se da el caso. Ahora bien, la residencia debería garantizar este servicio. Date un tiempo para conocer a los cuidadores y acude al lugar cuantas veces sea necesario.

Realiza una visita previa: con el interesado y observa sus reacciones y cómo se adapta.

En definitiva y aunque viajar es un placer, dejar a nuestro peludo en buenas manos durante el periodo vacacional puede llegar a convertirse en un problema. Por fortuna, este tipo de centros (las guarderías para mascotas) constituyen una excelente opción para lograrlo con éxito. Sigue nuestros criterios y acierta con la elección. Tu amiguito te lo agradecerá.

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Águeda A. Llorca Bravo
Periodista y fotógrafa

mayo de 2015

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