Gatos y bebés, ¿pueden convivir?


Las primeras dudas

Todas las personas que convivimos con un gato nos hacemos la misma pregunta ante la llegada de un recién nacido a casa ¿cómo reaccionará nuestro amigo bigotudo?

Hoy en día sabemos que todos los gatos son muy sensibles a los cambios, de cualquier tipo, y éste va a afectar claramente a nuestra mascota. También la edad del felino y el tiempo que hace que esté con nosotros hará que el gato reaccione de un forma u otra.

No hace falta asustarnos, con una buena preparación del encuentro y con unas sencillas pautas a seguir nuestro gato, en la mayoría de casos, aceptará al bebé sin problema alguno.

Consejos a tener en cuenta

Preparativos antes de la llegada del bebé:

Durante la última fase del embarazo acomodar una habitación para el bebé, marcándole al gato desde un principio que ese es territorio de otro, y redistribuir los espacios para que el nuevo escenario quede definido lo antes posible.

Actuemos siempre con calma:

Los gatos son muy sensibles a nuestro estado de ánimo y pueden percibir nuestras emociones, sensaciones y reacciones. Nos mostraremos tranquilos y demostraremos al gato que todo es perfectamente normal.

Presentémosle al niño:

Debemos presentar el niño al gato de forma gradual y bajo ningún concepto de manera forzada, impactante o improvisada y estando nosotros tranquilos No dejarles solos ni un solo momento. Primero dejaremos que el gato huela al niño bajo nuestra vigilancia. Poco a poco iremos dejando que juegue un poco con él. De esta forma lo reconocerá como un aliado y no como un competidor.

Demostrarle cariño:

No debemos actuar de forma distinta con nuestro gato. Procuremos que no haya cambios en nuestra forma de tratarlo, ni por exceso ni por defecto.

Vigilar a ambos en todo momento:

Debemos tener en cuenta que los bebés son por curiosos y traviesos por naturaleza, y sobretodo no tienen miedo. Al gato, lógicamente, le gusta jugar pero no ser el juguete de alguien, y podría asustarse o incluso sentirse atacado, reaccionando de manera imprevista.

Conseguir que la presencia del niño sea algo positivo para el gato:

Es importante que ambos aprendan de su convivencia. Esto hará que disfruten el uno del otro en el futuro. Reforzar los encuentros entre ambos con cosas positivas. En el caso del gato, podemos premiar su buen comportamiento con alguna chuchería.

Debemos intentar que el gato relacione la cuna del bebé con un lugar que no es para él. Éste debe ser exclusivamente territorio del bebé.

Sobretodo, no debemos precipitarnos en adoptar decisiones drásticas que perjudiquen al animal. Según cómo sea nuestro gato y ante la duda siempre es recomendable consultar con un profesional.

La conclusión es que el gato y el bebé pueden convivir y compartir espacio sin problema alguno. De hecho, existen estudios que afirman que el crecimiento de un niño al lado de un gato tiene muchas ventajas a nivel inmunológico a parte de las vivencias recomendables y positivas que experimentará el niño.

Gatos y bebés, ¿pueden convivir? es un consejo para Gatos, y habla sobre Etología.


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