Consejos para la observación de aves


Algunos consejos para la correcta observación de aves en libertad.

Las aves son los animales salvajes que más fácilmente podemos observar. Su conocimiento no depende de un estudio intensivo, ni tampoco es necesario un título académico para convertirse en un buen ornitólogo. Muchos de los que consideran que una focha es el hermano oscuro del Pato Donald pueden, al menos, distinguir sin esfuerzo un águila, un pato o una gaviota. Es cierto que estos términos son demasiado generales, pues hay una gran variedad de águilas, patos y gaviotas, sin embargo, en un mundo tan vasto como el de la ornitología es imposible saberlo todo. A continuación se proponen algunos consejos e ideas prácticas que nos ayudarán a acotar lo que realmente necesitamos para disfrutar de una salida ornitológica y poder diferenciar una especie de otra similar, ya sea en el campo, en la playa o mientras paseamos por la ciudad.

¿Qué debemos saber?

Para empezar a observar e identificar aves en libertad debemos tener claros algunos aspectos que suelen englobarse dentro de las clásicas preguntas Qué, Cuándo, Dónde y Cómo. Respecto a la cantidad del Qué podemos decir que en el mundo hay unas 9.500 especies de aves repartidas en 27 órdenes. En España, por ejemplo, en 2012 se habían registrado 570 aves observadas de las que 206 aparecen sólo irregularmente procedentes (divagantes) de África u otros lugares de Europa o incluso Norte América.

La distribución geográfica.

La distribución geográfica es pues un primer factor a tener en cuenta en la observación de aves. Para ello es conveniente hacerse con un listado o guía de aves propias de la zona en la que queremos hacer la observación. Esto nos permitirá una primera acotación de las especies que podríamos llegar ver. A la distribución geográfica hemos de sumarle el periodo de frecuencia en el que un ave puede ser observable en un determinado lugar. Es decir, dentro de un área geográfica muchos pájaros suelen presentarse durante un periodo más o menos estable y pautado en el tiempo. A veces son visibles sólo una o dos veces al año por un corto espacio de tiempo en el transcurso de su viaje a otras latitudes. Otros pájaros, en cambio, suelen vivir siempre en un mismo lugar y sólo a veces realizan cortos desplazamientos a zonas limítrofes. De esta forma, combinando distribución geográfica y periodo de frecuencia tenemos otra gran diferencia:

Tipos de aves.

Por un lado, las aves sedentarias que están presentes todo el año en un territorio y, por tanto, se reproducen en este. A veces una parte de la especie mantiene sus hábitos migratorios, mientras que los restantes individuos están sedentarizados en algún lugar donde pueden encontrar comida todo el año (caso de los ánades en el norte de la Península Ibérica a o las cigüeñas en el sur). Si las condiciones del lugar cambian (por ejemplo, una helada) pueden desplazarse a zonas limítrofes (de la montaña al valle) hasta que las condiciones normales se restablezcan.

Por otro lado, tenemos las aves migrantes, aquellas que se desplazan 2 veces al año en busca de una mayor disposición de alimento y, en consecuencia, de un lugar apropiado para anidar (migración prenupcial) o para sus crías (migración postnupial). No todas las aves migran a la vez. Por su permanencia en un lugar se suelen catalogar las aves migratorias en 3 grandes grupos: estivales, invernantes o simplemente migratorias (de paso normalmente en primavera u otoño o ambos). Las aves estivales son aquellas que llegan a un lugar durante la primavera y permanecen en él hasta finales del verano, reproduciéndose allí. Ejemplos característicos de España son las golondrinas, milanos, abejarucos, vencejos o cigüeñas. Las aves invernantes son, en cambio, aquellas que anidan en latitudes más extremas y cuando llega el frío emigran en grandes contingentes hacia latitudes más cálidas donde la biomasa -algas, mosquitos, plancton- está a disposición. La Península Ibérica es, por ejemplo, un lugar de invernada bastante común sobre todo para grullas, fochas, muchas anátidas, gansos o ardeidas. Por último, hay aves migratorias que anidan o hibernan en lugares diferentes de un territorio en cuestión, pero que usan éste en sus pasos hacia uno u otro sitio, haciendo estancias puntuales que pueden llegar a ser duraderas. España es un punto de reposo y alimento en el viaje de Europa a África que cada año realizan millones de aves. Dentro de este grupo podemos añadir las aves accidentales o excepcionales, que son aquel grupo de pájaros que pese a no ser propio de un territorio han sido citados al menos 1 vez, y menos de 10, en el lugar. En España es el caso de aves divagantes de otros continentes o zonas europeas. Capítulo aparte merecen las aves asilvestradas propias de otros lugares del mundo cuyo origen es la cautividad pero que han establecido poblaciones autónomas y en algunos casos se han reconocido como especie autóctona. En España tenemos algunos ejemplos como al Oca Egipcia, el ibis sagrado, la cotorra de Argentina o el pico de coral.

El Hábitat.

CONSEJOS PARA LA OBSERVACION DE AVES EN LIBERTAD ii

El hábitat o el ecosistema adecuado para un ave determinada, es otro factor importante. Aunque gracias al vuelo un pájaro puede ser visto en muchos lugares, para asegurarnos de su observación es necesario desplazarnos a los ecosistemas que le son propios. Por ejemplo, para ver aves de marisma es necesario ir a estuarios, lagunas o marismas, mientras que para observar aves de alta montaña en verano deberemos desplazarnos a ecosistemas subalpinos o alpinos. Unido al hábitat tenemos otro factor muy relevante en la observación: la fenología o la abundancia de una especie en un determinado lugar. Según su fenología una especie puede ser común, frecuente, escasa, excepcional, muy rara o de presencia irregular en un territorio. La fenología también se combina con los factores anteriores. Así, por ejemplo, un abejaruco puede ser común en verano en Doñana, frecuente en el paso prenupcial, escaso en el paso postnupcial y excepcional en el invierno.

Las características.

Visto lo anterior, llegamos al punto más difícil para un principiante: las características o la taxonomía, es decir, aquellas variaciones que diferencian a una especie de otra. Para identificar un ave lo primero es saber qué es lo que hay que buscar, es decir, los “rasgos de campo” que se obtienen a partir de un proceso eliminatorio de comparación entre especies. Las láminas de pájaros de las guías de campo en libros, app o webs, facilitan este proceso, ya que nos hacen notar algunos de los rasgos particulares de la especie. A continuación se introducen algunas de estas características básicas que debemos considerar:

  • Tamaño: es preferible comparar aves extrañas con un patrón conocido.
  • Forma: la forma del pájaro (por ejemplo, si es grácil o rechoncho).
  • Alas: que son diferentes y se adaptan a las necesidades del ave (cortas, afiladas, largas o redondeadas). Por ejemplo, las alas de los vencejos tienen una forma aerodinámica.
  • Pico: Según la forma del pico conocemos los hábitos alimenticios del pájaro. Tenemos, por ejemplo, el pico delgado y afilado propio de los insectívoros (mosquitero, papamos-cas); el pico corto y robusto propio de los granívoros (gorrión); el pico plano propio de los planctófagos o herbívoros que les sirve para comer “con cuchara” animales microscó-picos del agua o plantas flotantes (patos, ánsares); el pico cónico y grueso propio de los omnívoros que arrancan plantas de los márgenes y del fondo, a la vez que comen pequeños animales (fochas, somormujos); el pico más o menos largo y afilado propio de los piscívoros (garzas); el pico de punta en forma de gancho propio de aves de hábitos carnívoros, pero también de otros tipos (búhos, águilas, alcaudones, cotorras).
  • Cola: hay numerosos ejemplos de tipos de colas. Ahorquillada como la de la golondrina; corta y cuadrangular como la del estornino; con una muesca profunda como la de la bisbita; redondeada como la del cuco; o en forma de cuña como la del cuervo.
  • El dimorfismo sexual en el plumaje es una característica propia de muchas aves y consiste en una diferencia sensible del color y forma del plumaje del macho, respecto de la hembra de una misma especie. Generalmente el plumaje del macho es mucho más exuberante y puede serlo aún más en la época nupcial. Los aguiluchos, mirlos, ánades, cernícalos, pinzones o verderones son algunos ejemplos. Existen, además, otras especies que sólo presentan estas diferencias de plumaje estacionalmente, siendo más intenso en época de apareamiento y más pálido en invierno. Ejemplos de ello los encontramos en las ardeidas, las gaviotas, los charranes y las limícolas.

Debe tenerse en cuenta que el aspecto externo es sólo uno de los factores propios de las especies. Otros factores que podemos identificar fácilmente son los reclamos o el canto del pájaro. Téngase en cuenta que muchas veces un ave no se ve, pero sí en cambio podemos escuchar su trino y localizarla e identificarla por ello. Mucho más difícil son en cambio las huellas o incluso los huevos o la disposición de los nidos. Otro factor son los hábitos. Algunas aves tienen conductas propias como sería una forma particular de comer o de mover la cola. Por ejemplo, el somormujo tiene una danza nupcial en el agua muy característica; el zampullín se zambulle para reaparecer a unas decenas de metros, mientras que el ánade real se zambulle cola arriba; el cernícalo, por su parte, se cierne quedando aparentemente suspendido en el aire mientras rastrea el terreno en busca de presas.

¿Que material debemos llevar?

Una vez consideradas estas apreciaciones nos quedan las cuestiones prácticas: qué material de campo necesitamos para aprovechar nuestra salida ornitológica. Es básico disponer de una guía de identificación de aves, ya sea en libro o a través de una aplicación de smartphone. El libro te permite una mayor rapidez de búsqueda, mientras que una app de aves te aporta una información completa, ya sea mapas o ejemplos de cantos, vídeos y fotos de una especie determinada. El otro elemento básico son unos buenos prismaticos (los de 15×25 son mejores que los de 50 en condiciones de poca luz aunque los segundos tienen más aumento).

Otro material a tener en cuenta es un buen mapa de la zona a escala 1:50.000 como mínimo (es preferible disponer de itinerarios de zonas de observación de pájaros donde se especifiquen los mejores lugares, horas y especies según la temporada. De nuevo una app puede ofrecerte itinerarios e información de qué ver en una zona). También es necesario un impermeable, agua, comida, si la ruta es larga, unas botas de senderismo impermeables, ropa apropiada, ya que colores muy estridentes alejan las aves y atraen a los mosquitos y también repelente anti mosquitos. Por último, si se quiere hacer una observación más cuidadosa y “profesional” se necesitará invertir dinero en un buen telescopio terrestre con un trípode ligero, una cámara fotográfica, etc.

Sobre el tiempo y otras consideraciones

Por último, debemos tener en cuenta las condiciones climáticas. Un viento excesivo o la lluvia copiosa reducen las posibilidades de observación de aves. La hora del día es también importante. Siempre es mejor observar aves al atardecer (desde 3 horas antes de la puesta de sol) y por la mañana (durante las 3 primeras horas desde el amanecer), siendo la peor hora cuando el sol está demasiado alto. En cualquier caso, recuerda que siempre es necesario evitar el ruido y sobre todo, hay que tener paciencia y, por qué no decirlo, suerte.

Algunos enlaces relacionados:

SEO/BirdLife
Institut Català d’Ornitologia

santi

Santi Hernàndez Orenes.
Colaborador Webanimales

diciembre de 2014

Consejos para la observación de aves es un consejo para Aves, y habla sobre Temas generales.


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