La rana como mascota


Saltarinas y graciosas constituyen una excelente opción como animal de compañía

Como sabes y más allá de los típicos perros, gatos y aves; existe un amplio abanico de especies del reino animal que podemos adquirir como mascotas. Reptiles, arácnidos, anfibios …etc. Hoy nos centraremos en la rana como mascota, una especie no solo interesante sino también muy divertida. Descubre todas sus particularidades.

Así, uno de los rasgos más curiosos de este anfibio es que, cuando nace, respira a través de sus branquias pero, a medida que crece, es capaz de llevar a cabo una respiración pulmonar. Lo mejor del caso es que posee unos pulmones diminutos, motivo por el cual utiliza su piel para obtener oxígeno (respiración cutánea).

Suaves, brillantes, de vistosos colores, y ágiles sin igual –gracias a sus membranas-, son dignas de ser observadas –de hecho, igual que los peces y según varias investigaciones, son capaces de atenuar el estrés-, no necesitan paseos ni zalamerías y resultan relativamente independientes –a excepción de la minuciosidad con la que habremos de preparar su hábitat y de su alimentación, nos estamos refiriendo a que no demandan el contacto humano-.

La rana como mascota

Cómo escogerla

  • En primer lugar, acude a una tienda especializada que goce de los permisos necesarios. Si no lo tienes claro, consulta con un veterinario o un conocido que ya posea una.

  • En cuanto a su tipología (y por supuesto teniendo en cuenta que nunca las confundiremos con los sapos, de piel habitualmente rugosa) encontramos ranas arborícolas de White –muy fáciles de cuidar, alimentar, activas y que hasta permiten que las sostengas en la mano-, ranas africanas –diminutas, acuáticas por completo y que no requieren de alimentos vivos-, como los Xenopus, resistentes y adeptos de las piezas de carne. Las cornetas, ranas pacman y parientes, propias de América del Sur son ideales para los que adoran las de mayor tamaño.

  • Valora su tamaño, necesidades alimentarias, actividad física, etcétera.

  • Si es la primera vez, evita las venenosas, las silvestres y las que sean excesivamente caras.

  • Ten en cuenta que algunas ranas mudan de piel y que otras hibernan. Infórmate antes de decantarte por una u otra.

Consideraciones

  • No pierdas de vista que las ranas, a pesar de su tamaño, necesitan de mucho espacio para saltar, nadar, ejercitarse; una cuestión que condicionará el tanque en el que las colocaremos que, por supuesto, deberá estar bien tapado para que no se escape pero que también tendrá que disponer de la ventilación apropiada.

  • Lo ideal es que posea (la pecera) una zona de tierra y otra acuática, así como con plantas y vegetación que le recuerden a su entorno natural. No uses grava en el fondo del terrario, podrían comérsela y enfermar; cúbrelo de turba o arcilla con carbón.

  • Crea cuevas y refugios donde puedan agazaparse, les encantan.

  • Límpialo con regularidad. Al menos una vez por semana.

  • La temperatura ha de ser constante y templada: coloca una lámpara de calor y calentadores de agua que mantengan la temperatura del habitáculo sobre los 23 grados.

  • Respecto a su emplazamiento en el domicilio, evita ubicarlo donde le dé la luz del sol directamente.

  • Otra alternativa, si tienes jardín, es crear un estanque a su medida, aunque no podrás controlar la temperatura, eso sí.

  • Su alimentación dependerá, en gran medida, de su tipología, aunque a la mayoría de ranas les gustan los insectos vivos como gusanos, saltamontes, polillas de cera, peces, lombrices de tierra y otros.

De esta manera, ya estás listo para acoger una rana como mascota en tu casa, un animalito que hará las delicias de pequeños y mayores; una especie que te ayudará a librarte de la ansiedad –entre muchas otras virtudes- y en cuyo honor se han escrito hasta poesías. Os dejamos con una infantil de Alejandro J. Díaz Valero:

La rana en la charca
da saltos divertidos
ella salta y salta
porque ha llovido.

La rana, rana, ranera
la rana, rana, ranoa
salta de buena manera
y luego que salta, croa.

Hay alegría en el barranco
y la rana entusiasmada
juega entre salto y salto
bañándose en la cascada.

Ha llegado el frío invierno
y a la rana le trajo
un regalo dulce y tierno
de doscientos renacuajos.

La rana salta en la charca
y canta con gran esmero
pues a ella le hacía falta
el frío del aguacero.

foto-agueda

Águeda A. Llorca Bravo
Periodista y fotógrafa

mayo de 2015

La rana como mascota es un consejo para Temas generales, y habla sobre Temas generales.


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