El galápago europeo, una tortuga tímida


¿Quién es este amiguito tímido?

El galápago europeo (Emys orbicularis) es junto con el galápago leproso (Mauremys leprosa) una de las dos especies de galápagos que viven en los ríos, lagunas y marismas de la Península Ibérica. En su área de distribución (el Paleártico Occidental) se han llegado a determinar hasta 17 subespecies a partir de los caracteres morfológicos y análisis genéticos practicados. Cuatro de estas subespecies habitan en la Península pero en conjunto su presencia es bastante escasa salvo en Andalucía, Extremadura y País Valenciano y actualmente se encuentra en regresión, lo que hace que sea muy importante su conservación.

El galápago europeo es una tortuga tímida, esquiva, básicamente carnívora (se alimenta básicamente de animales como insectos acuáticos, caracoles, peces enfermos y ocasionalmente algunas plantas ribereñas comestibles) y puede llegar a medir entre 20 y 25 cm. Es una especie protegida por la legislación española, así como por la mayoría de legislaciones europeas. No obstante, los comercios pueden venderlas como mascotas siempre que se acredite su nacimiento en cautividad o bien su cría en cautiverio con anterioridad a la promulgación de la ley de conservación del determinado animal.

Si una de ellas llega a tus manos lo preferible es que estés absolutamente seguro que puedes tenerla. En caso de duda deberás ponerte en contacto con el SEPRONA o el servicio homólogo en tu comunidad Autónoma (en Cataluña, por ejemplo, el Cos d’Agents Rurals). Si finalmente te decides a cuidarla, debes tener en cuenta tanto cuál es la mejor forma de alimentarla, como el espacio que necesita.

Requerimientos

Alimentar a nuestro galápago europeo es relativamente fácil. En cautividad se recomienda seguir un tipo de dieta basada en insectos, ya sea a base de grillos, moluscos, animales acuáticos, etc. proporcionando pienso para galápagos como complemento.

Sus requerimientos de espacio son en cambio más complejos. Cuando es pequeña puede habitar un acuario de hasta 20 cm de profundidad con su rampa, lámpara UVB y calentador. El agua debe estar siempre a unos 25 ºC. A partir de que alcanza los 10 cm de longitud sus requerimientos cambian y necesitará un espacio mucho mayor siendo lo ideal un estanque que reúna los siguientes requisitos: disposición de plantas, troncos, rocas y espacio terrestre (tierra común, no arena) próximo para su camuflaje, descanso y realizar la puesta, pues es una especie bastante tímida y que además necesita tierra firme para tomar el sol. Se recomienda, además, que su profundidad máxima sea de 80 cm de y que disminuya de forma progresiva. Si queremos evitar que se escape hay que rodear el estanque de una valla ya que es una especie que puede llegar a trepar pequeños obstáculos. Si a pesar de todo se quieren tener en casa se debe habilitar un gran espacio en un acuario con al menos 60 cm de profundidad, rocas, troncos para tomar el sol, luces UVB, filtro, etc. Es recomendable también que haya plantas sumergidas y flotantes.

Respecto a su conservación cabe decir que su estatus es el de una especie amenazada. Sus principales amenazas son tres: la presión humana y la contaminación de la aguas, lo que las empuja cada vez a áreas de distribución más y más reducidas; y la tortuga de Florida o tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta elegans). La suelta indiscriminada en nuestros ríos, lagunas y marismas de esta especie americana mucho más agresiva que compite por el hábitat y el alimento con nuestro galápago europeo le ha llevado a su casi desaparición de muchos lugares donde era frecuente antes de 1980. Las autoridades han habilitado espacios y fincas donde llevar estos galápagos alóctonos en el caso que su cuidador tenga impedimentos para mantenerlas. Con todo y con eso los esfuerzos de las autoridades son claramente insuficientes en este sentido, pues un vistazo a lagunas y zonas protegidas puede bastar para ver como la tortuga de Florida ha proliferado en el hábitat peninsular.

Reflexión

En conclusión, y a modo de reflexión, quizá sería conveniente impulsar la cría en cautividad de la especie de galápago autóctono dentro de un programa controlado y prohibir la importación de galápagos foráneos. Esta podría ser una manera de devolver a la vida salvaje miles de tortugas adultas que podrían ayudar a desequilibrar la balanza a favor de la especie autóctona, si bien también se llevaría por delante a muchas de ellas algo que lamentablemente ya ocurre en la vida salvaje.

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Santi Hernàndez Orenes.
Colaborador Webanimales

diciembre de 2014




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