Los sentidos del perro


Los atributos sensoriales del perro.

El olfato:

Sin ninguna duda el olfato es el mejor de ellos. Tienen una capacidad olfativa 10 veces mayor que la de un humano y cuentan con no menos de doscientos veinte millones de receptores olfativos (comparados con los nuestros: de cinco a diez millones).

Al ser su sentido del olfato significativamente mayor al nuestro, los humanos lo hemos sabido aprovechar a nuestro favor, ya no sólo para rastrear presas sino para hacer de su olfato una herramienta de trabajo, así es como todos conocemos perros que detectan drogas ilegales, explosivos, rastrean personas en desastres naturales o causados por el hombre. También los hay que son buscadores de trufas e incluso se están estudiando casos de perros que son capaces de detectar los primeros estadíos de algún tipo de cáncer, llegando incluso a superar a los Rx y al TAC. Aunque aún esto se encuentra en fase experimental, los resultados obtenidos hasta ahora son muy alentadores.

Una de las características más asombrosas del olfato canino es que son capaces de captar varios olores a la vez e identificarlos individualmente

La vista:

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Tienen una visión adaptada para la caza, esto significa que su percepción de movimientos es muy buena pero no así su agudeza visual. Tienen un campo visual de 240-250 grados a diferencia de la nuestra que es de unos 180 grados. Ven los colores de forma más tenue que nosotros y no diferencian el rojo ni el verde, es decir son daltónicos. Su visión nocturna o crepuscular es sin duda mucho mejor que la de un humano, esto se debe a que en el fondo de la retina existe un grupo de células que reflejan la luz y la aumentan; esta zona se denomina Tapetum lucidum, junto con el Tapetum, el mayor diámetro de la pupila facilita la entrada de más luz haciendo que las células fotosensibles puedan captar más fotones mejorando así su visión en condiciones de poca luminosidad.

La presencia del tapetum podemos verla en casi todos los animales cuando iluminamos sus ojos en la oscuridad y vemos en ellos un brillo que puede ser verde, amarillo o incluso rojo.

La agudeza visual también puede verse modificada según la estructura del cráneo del perro, es así que los perros de cráneo más largo tienen una visión menos definida que los de cráneo corto en los que su visión se asemeja en agudeza más a la nuestra.

El oído:

El campo auditivo de los perros es mucho más fino que el de los humanos. Ayudado también por el grado de movilidad que poseen sus orejas, les permite que determinen el origen de un sonido rápidamente y a una distancia 4 veces mayor que la nuestra. Las orejas son movidas por 18 músculos o más que pueden rotar, inclinar, bajar o poner erectas las orejas de un perro. Los perros con orejas erectas suelen oír mejor que los perros con orejas pendulares. Además estos primeros suelen sufrir muchas menos afecciones auriculares que los segundos, ya que su canal auditivo esta más expuesto al aire impidiendo con esto las proliferación de loa causantes de las otitis.

El tacto:

Es el primer sentido que se desarrolla en los cachorros recién nacidos, (aparte del olfato) ya que desde un primer momento la madre los lame y mantiene un contacto cercano con ellos durante toda la lactancia. El perro tiene terminaciones nerviosas por todo el cuerpo, pero las más sensibles son los cojinetes plantares, la columna vertebral y el rabo.

Otra zona sensible es la zona de las vibrisas o bigotes aunque no son las únicas. También las tienen sobre los ojos y debajo de la mandíbula. Las utilizan, aunque no tan eficientemente como los gatos, para conseguir información del medio como la dirección del aire.

El gusto:

Lo hemos dejado para el final al ser el que menos se conoce de todos, ya que siempre se han centrado las investigaciones en los sentidos más desarrollados.
Sobre esto podemos decir que al igual que nosotros pueden diferenciar los sabores básicos, pero el gusto de un perro se basa más en sus preferencias personales, ya sean en sabores fuertes o en sabores suaves.

Lo que sí está claro que son capaces de asociar un sabor a una situación, por ejemplo si un perro ha enfermado por comer determinado alimento, esto hará que la próxima vez que lo detecte no lo coma, aunque, claro está, que los hay que no saborean la comida sino tragan y para ellos esto puede ser un problema.

También al igual que nosotros, si de pequeños los exponemos a muchos tipos de sabores, será más sencillo que coma cualquier tipo de alimentación que si se le ha dado siempre el mismo tipo de comida y queramos después cambiarla. En este caso, lo más probable es que la rechace por que la desconoce.

Lda.: Fernanda Gallastegui Ante.
Veterinaria Col.: B-3643 (Premià de Mar)

diciembre de 2014

Los sentidos del perro es un consejo para Perros, y habla sobre Temas generales.


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