Raza de perro PASTOR RUMANO DE LOS CÁRPATOS


PASTOR RUMANO DE LOS CÁRPATOS

Ciobanesc Romanesc Carpatin

Descripción

El perro de pastor rumano de los Cárpatos o Carpatín es una raza muy grande aunque ágil, de aspecto vigoroso. Su cuerpo es rectangular, con la grupa amplia, hombros largos y ligeramente inclinados. La cabeza es de tipo lupoide, con los ojos almendrados y pequeños, y las orejas triangulares, de tamaño mediano, pegadas a las mejillas y redondeadas en la punta. Su cola es de implantación alta y tupida. Su pelaje es áspero, denso y estirado, con una capa interna densa y suave; y una externa de pelo largo y abundante. El pelo es aún más tupido en el cuello, parte posterior de las extremidades y cola. El color del manto es arena carbonado (amarillo pardo oscuro) de diferente tonalidades. Ocasionalmente con marcas blancas, preferiblemente poco extendidas.

  Origen e historia del PASTOR RUMANO DE LOS CÁRPATOS

El perro pastor rumano de los Cárpatos o Carpatín es una raza muy antigua originaria de los Cárpatos danubianos (Valaquia). Como el pastor de Mioritza o el pastor rumano de Bucovina es una raza molosoide que pudo haberse originado a partir de perros asiáticos, como el caso de los boyeros suizos, y que como estos han permanecido en sus zonas de distribución, relativamente aisladas, con pocas variaciones desde la llegada de los romanos a Dacia en el Siglo II d.C., gracias a su utilidad. Durante siglos su criterio de selección fue exclusivamente funcional. Edmund Brehm a mitad del Siglo XIX fue el primer canófilo que habló de estos perros. No se dio a conocer al gran público hasta 1935 en una muestra canina de Bucarest y tras la Segunda Guerra Mundial y la implantación del comunismo, la raza vivió horas muy bajas hasta la restauración del Kennel Club rumano en 1969.Con todo hasta 1998 no se fundó el club de la raza siendo aceptada por la FCI en 2005.

  Temperamento y comportamiento del PASTOR RUMANO DE LOS CÁRPATOS

El perro pastor rumano de los Cárpatos o Carpatín es un pastor típico de tipo moloso cuya principal actividad ha sido, tradicionalmente, la de desempeñar funciones de vigilancia y pastoreo (guardar, proteger y guiar ganado). En menor medida puede usarse como mascota aunque no es muy frecuente. Por sus características requiere cierta actividad y necesita ejercicio, paseos, ocupación y juego. Son aptos para entornos rurales y espacios amplios, preferiblemente exteriores, y mucho menos para entornos urbanos con sus limitaciones. Como perro de trabajo es obediente, receptivo, muy fiel al pastor, despierto y muy territorial, lo que le hace un perfecto vigilante ante extraños y depredadores. En familia son fieles, equilibrados, independientes, buenos compañeros, afables, afectuosos y muy protectores. Es una raza dominante y ante otros perros o personas podría llegar a encararse por lo que se necesita una mano experta. Conviene, por tanto, adiestrarlo firmemente con cariño, paciencia y refuerzo positivo. Por último, si se aburren o permanecen tiempo inactivos o solos pueden llegar a volverse muy destructivos, compulsivos, nerviosos y ladradores.

  Salud y cuidados del PASTOR RUMANO DE LOS CÁRPATOS

El perro pastor rumano de los Cárpatos o Carpatín es una raza rústica y bastante sana que no presenta problemas destacados de salud, ni de carácter congénito aunque no está exento de las típicas afecciones de las razas gigantes como la displasia de cadera, de codo y la torsión de estómago, entre otras. Conviene, además, revisarle sus orejas regularmente para prevenir infecciones y hongos, así como los ojos. En el caso de ser un perro de trabajo, o bien realice muchas actividades en el campo, es conveniente que se le practique una inspección periódica del pelaje a fin de descubrir eventuales espigas clavadas, pulgas u otros parásitos en la piel o pelos. Especialmente deben revisársele las patas y la parte interna de las orejas. Atención a las garrapatas ya que pueden llegar a transmitir la babesiosis, la ehrlichiosis o la hepatozoonosis, entre otras.

Respecto a su cuidado no precisa muchas atenciones salvo aquellas veterinarias comunes a todos los perros. Para su equilibrio físico y emocional necesita espacio, salidas diarias, ejercicio y ocupación constante. Respecto al mantenimiento de su tupido pelaje es necesario que se le practique un cepillado regular para retirar los pelos muertos, evitar enredos y mantenerlo en buen aspecto. Asimismo conviene controlarle las pulgas.