Raza de gato BURMÉS


BURMÉS

Burmese , Burmés Americano

Descripción

El Burmés es un gato mediano, compacto, redondeado, musculoso y con las patas delgadas de longitud media. Su cabeza tiene forma de triángulo, achatada, de cara redonda, ojos redondos y dorados y las orejas bien separadas e inclinadas hacia adelante con las puntas redondeadas. Su cola es recta y mediana. El manto es corto, fino, brillante y sedoso con una capa interna muy endeble y de colores variados (hasta diez según la FIFE) aunque en EEUU solo se reconoce la variedad cibleina, deseándose una buena pigmentación en los points y más suave en el vientre y zonas internas.

  Origen e historia

El Burmés tiene su origen en Birmania y Tailandia. El origen tradicional de estos gatos sería muy antiguo. En algunos manuscritos de los siglos XIV y XV provenientes de Ayutthaya, la antigua capital del reino de Siam (Tailandia), puede observarse la representación de estos gatos que evocan la raza burmés actual. Asimismo, al menos desde el siglo XVI los templos budistas de Myanmar albergaban estos gatos marrones semejantes al gato de raza burmés, llamados "Rajahs" que desde siempre han sido considerados gatos sagrados.

La historia reciente de la raza arranca, sin embargo, en 1930, cuando un médico psiquiatra militar estadounidense, J.C.Thompson, se trajo de Birmania a San Francisco una gata de color avellana uniforme pero con puntas distales más oscuras llamada Wog Mau. Se trataba probablemente de una mestiza siamesa-burmés. Thompson la apareó con Tau Mau, un siamés seal point o chocolate point. Uno de los gatitos, marrón oscuro, fue apareado con su madre. Así nacieron dos gatitos unicolores marrones, que fueron los que dieron inicio a la raza de gato burmés actual. En la actualidad la FIFE reconoce una única razas de burmés, la americana, mientras que otras federaciones distingues dos razas, americana y europea.

  Temperamento y comportamiento

El Burmés es una raza curiosa, inteligente, juguetona y afectuosa. El gato adulto de esta raza suele ser zalamero y juguetón y menos vocalizador que otras razas orientales aunque su tono de voz sea muy potente. Son en general muy vivaces y traviesos y disfrutan de nuestra compañía que en caso de aburrimiento reclamarán, tolerando a su vez a otras mascotas.

  Salud y cuidados

El Burmés es un gato fuerte y saludable. Hasta la fecha no se le ha determinado ninguna afección genética característica. Su esperanza de vida alcanza los 18 años siendo una de las razas más longevas.

Respecto a sus cuidados el Burmés no precisa ninguno especial más allá de las atenciones veterinarias típicas a todos los gatos. Son, eso sí, bastante sensibles al frío y no toleran bien los climas de temperaturas muy bajas. Su pelaje solo necesita un cepillado esporádico.