Un mono como mascota


Adoptar a un mono supone una serie de responsabilidades y obligaciones extra

Adoptar a un perro o a un gato supone una gran responsabilidad de por sí, pero adoptar a un mono supone una serie de responsabilidades y obligaciones extra. Es un gran desafío que no todo el mundo puede ni debe afrontar. Tener un mono en casa implica dedicarle tiempo, cuidados especiales, paciencia e invertir mucho dinero en él.

Antes de lanzarte, investiga, documéntate. Pregunta cuáles son las especies de mono más apropiadas como mascota, cuáles están más adaptados para vivir con personas, qué legislación hay en tu región… Los monos capuchino, los ardilla, araña y macacos son algunos monos que puedes tener como mascota. Algunos son más sociables, otros son más nerviosos. Olvídate de adoptar otras especies, como los chimpancés y los orangutanes. Son mucho más fuertes que tú y podrían resultar letalmente peligrosos.

Debes saber que el cuidado que deberás brindar a un mono como mascota es comparable al que se le dedica a un hijo. Requiere atención constante, todos los días. No puedes dejarlo solo en casa durante mucho tiempo ya que la línea que separa a un mono aburrido de uno peligroso es muy delgada. Además, ten en cuenta que un mono puede vivir alrededor de 30 años, incluso más. Es un compromiso de por vida, no un juguete.

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Un perro o un gato están socializados desde hace miles de años. Los monos, no. No están acostumbrados ni hechos a vivir con nosotros. Si aún así estás decidido a adoptar un mono, vamos a intentar darte algunos consejos.

  • Infórmate de la existencia de algún veterinario de animales exóticos cerca de tu hogar. Él te ayudará en todo lo necesario para cuidar de tu mono. Además, piensa que los monos pueden contraer enfermedades similares a los que nos afectan a nosotros.

  • Construye o compra una jaula para que tu mono pueda descansar en ella cuando no esté jugando en ‘libertad’. Su jaula debe ser grande, sobre todo bastante alta. Como ejemplo, para un mono capuchino (quizá el mono ideal como mascota) la jaula debería ser de unos dos metros de alto, por otros tantos de ancho y profundo. Los monos necesitan espacio suficiente para corretear, colgarse… Emplea materiales fuertes y resistentes. Coloca ramas, cuerdas y otros elementos que le permitan trepar. Cubre el fondo de la jaula con astillas de madera, hojas secas, materiales naturales con los que se sienta cómodo. Mantén tanto a tu mono como su espacio siempre limpio.

  • En plena naturaleza, el mono capuchino come básicamente fruta, plantas y hojas y pequeños animales como insectos, roedores… Añade a esta dieta semillas, pan de trigo integral (en pequeñas cantidades), huevos duros e insectos.

  • Asegúrate de cambiar su agua cada día. Debe ser fresca y estar siempre limpia.

  • Quizá no lo sabes, pero el mono capuchino necesita de dosis diarias de sol para poder sintetizar vitamina D, igual que las personas. Si no tiene la suerte de recibir esta dosis diaria de manera directa, natural, apórtasela con complementos alimenticios.

  • Juega con él. Mantenlo distraído. En estado salvaje nunca están solos, así que intenta que haya siempre un familiar o compañero de piso junto a él. Dedícale todo el tiempo que puedas a jugar con tu mono capuchino. Este tipo de mono es de los más sociales, de hecho, se emplea bien entrenado como asistente de personas discapacitadas. Ofrécele juguetes para bebés que le mantendrán ocupado cuando esté solo.

  • Intenta que conozco a tus seres queridos, sean familiares, amigos… Los monos pueden atacar cuando se sienten amenazados, y un desconocido puede representar una amenaza para ellos. Intenta que acepte a toda tu gente.

Si a pesar de esta enorme cantidad de consideraciones, continúas queriendo tener un mono como mascota, allá van otra serie de advertencias:

Cuando un mono capuchino alcanza la madurez sexual tiende a comportarse con mayor agresividad.

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Por último, piensa que cuando las hembras capuchino son separadas de sus madres en su tierna infancia para ser vendidas como mascotas, no podrán cuidar adecuadamente de sus propias crías en el futuro, ya que no han aprendido cómo hacerlo de su madre.

¿Aún quieres tener un mono como mascota? Si tienes uno en casa, cuéntanos cómo es y compártelo con el resto de esta comunidad amante de los animales, quizá tu experiencia pueda ayudar a que más de uno se eche atrás en esta alocada idea de adoptar un mono.

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Vicente Zaragozá
Periodista y responsable de comunicación




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