Cómo educar a mi perro


La importancia de la educación canina

Vivimos en una sociedad donde existen normas que debemos seguir para poder convivir todos juntos. Si pretendemos que nuestro perro se adapte a ellas deberemos tener algún tipo de control sobre su comportamiento para que todas aquellas actividades que hagamos con él sean seguras y placenteras. Los perros son los animales que más actividades en conjunto con nosotros pueden realizar, a diferencia de otras mascotas que su actividad está delimitada en el domicilio, los perros participan en muchas actividades en el espacio público.

En la ciudad existen muchos peligros que nuestros perros desconocen cómo pueden ser: coches, motos y bicicletas que suponen un riesgo tanto para el can como para los conductores de estos vehículos. Además compartimos los parques con niños, adultos y otros perros, paseamos por la calle, recibimos visitas en casa, tenemos que acudir como mínimo una vez al año al veterinario, vivimos en bloques de pisos con mucha más gente, nuestro perro debe adaptarse a muchas situaciones que para él no van a ser naturales, nuestra obligación es enseñarle a actuar en cada una de ellas, y ahí radica la importancia de la educación.

Lo más básico que todo can debería poder hacer para que tanto perro como persona disfruten el uno del otro sería:

6 normas básicas que todo perro debería aprender

Permanecer tranquilo en casa

¿A que nos referimos con permanecer tranquilo? no ladrar, no destrozar el mobiliario, no hacerse sus necesidades, no deambular sin parar.

Caminar sin tirar de la correa y no ir de un lado a otro

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Tengamos en cuenta, que como mínimo tenemos que pasearlo tres veces al día así que aunque sea un perro pequeño puede generar mucha molestia con pequeños tirones, ya imaginaréis que uno grande puede generar algo más que molestia como dolor de espalda, sacudidas inesperadas, incluso puede tirarnos al suelo si no estamos preparados para el tirón. Aunque pase un gato por delante o vea a su mejor amigo y quiera saludarlo no puede tirar de la correa. Cuando un perro aprende el concepto de caminar sin tirar dará igual la situación que nos encontremos porque él no tirara de nosotros sino que esperará a que lo llevemos a oler ese árbol que tanto le gusta o a ver a su amigo el perro del vecino.

Una correcta sociabilidad

Tiene que relacionarse de manera correcta tanto con perros como con personas.

Acudir a nuestra llamada

Esto nos permitirá poder darle libertad al perro para que pueda correr, relacionarse y ejercitarse con la seguridad de que no se alejará si lo llamamos.

Sentarse / Tumbarse

Es un comando que ayudará al can a permanecer tranquilo si tenemos que permanecer en el mismo sitio durante un periodo de tiempo largo.

Quieto

Es un comando que para detener al perro a distancia en una situación de posible peligro nos asegura que nuestro perro no se moverá del punto en donde le hemos dado la orden.

Estas seis serían las más importantes, pero existen otras secundarias pero que también facilitan mucho la convivencia en el día a día con el perro como pueden ser:

  • Actuar tranquilo con las visitas en casa.

  • No saludar saltando sobre la gente que lo quiere acariciar.

  • No pedir comida en la mesa.

  • No robar comida.

  • No perseguir a los gatos de la calle.

  • No comer cosas del suelo.

  • Aceptar la manipulación.

Ahora viene lo más difícil de todo;

¿Cómo le enseño esto a mi perro?

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Aquí el tiempo juega en nuestra contra cuanto más mayor sea el perro más costará que aprenda cosas nuevas. Para nosotros sólo hay una manera válida de enseñar y es de manera positiva a través de recompensas, ya sean caricias, comida o juego. Éste es un método que cualquiera puede utilizar porque entraña muy pocos riesgos ya que se basa en el principio de que si a un comportamiento en concreto le añadimos una consecuencia positiva el perro tenderá a repetirlo y si ignoramos ese mismo comportamiento dejará de hacerlo.

Es muy importante recordar que cada animal aprende a su ritmo y a su manera así que lo más importante es que tengamos paciencia y constancia. Si hacemos las cosas sin prisa y respetando los tiempos del perro al final tendremos unos buenos resultados.

Lo ideal si se tiene un cachorro es acudir a un centro canino y participar en los cursos de iniciación para cachorros donde nos orientarán sobre cómo desarrollar todos los puntos importantes para que en un futuro podamos disfrutar de un perro adulto equilibrado.

Si por el contrario ya tenemos un perro adulto con sus propias costumbres, enseñarle a cambiar puede resultar un poco más difícil que a un cachorro, pero si algo tienen estos maravillosos animales es la capacidad de cambiar muy rápidamente. En este caso, lo mejor es contratar los servicios de un educador o un etólogo canino para que nos pueda dar todas las herramientas para ayudar a entender a nuestro perro lo que esperamos de él.

Si conseguimos hacer que el perro tenga una buena adaptación a su entorno y cubrimos todas sus necesidades básicas será para nosotros un compañero fiel durante muchos años.

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Sergio Rodríguez Torrejón.
Centro Canino la Masía

febrero de 2015


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