Como si fueran habitantes de una gran ciudad, las poblaciones de hormigas (Lasius neglectus) también están expuestas al riesgo de sufrir una epidemia. Pero en su caso, basta un lametazo para curar sus heridas.
Un equipo de investigadores europeos ha analizado la respuesta inmunitaria de estos invertebrados. Los resultados, publicados en la revista PLoS Biology, sorprenden por la importancia de la comunidad y su similitud con los mecanismos moleculares de los vertebrados.
La investigación demostró que las hormigas sanas lamían las 'heridas' de las compañeras que habían entrado en contacto con un hongo patógeno (Metarhizium anisopliae), según informa SINC.
Este comportamiento social redujo drásticamente la infección, porque disminuyó el número de esporas de hongos que se reproducían en la superficie del cuerpo de las hormigas infectadas.
Un equipo de investigadores europeos ha analizado la respuesta inmunitaria de estos invertebrados. Los resultados, publicados en la revista PLoS Biology, sorprenden por la importancia de la comunidad y su similitud con los mecanismos moleculares de los vertebrados.
La investigación demostró que las hormigas sanas lamían las 'heridas' de las compañeras que habían entrado en contacto con un hongo patógeno (Metarhizium anisopliae), según informa SINC.
Este comportamiento social redujo drásticamente la infección, porque disminuyó el número de esporas de hongos que se reproducían en la superficie del cuerpo de las hormigas infectadas.

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